Niña

viernes, 25 de abril de 2008

Anoche te soñé de nuevo niña,
Infantil morena sucia y desaliñada
Tal como te conocí, ofreciendo tu cuerpo
Al mejor postor, ni siquiera eres adolecente
Y ya nadie quiere contigo
Perdida en las drogas y borracha,
Aun recuerdas esos pequeños instantes
En que tu infancia fue de verdad
En la que fue realidad
Recuerdas las muñecas, recuerdas tus amigos,
Y tú ángel derrama lagrimas de cristal
Mientras ofreces tu cuerpo al mejor postor
Y nadie quiere con vos

Morena que ofreces variedad
Que nadie desea contigo
Donde, donde estas Dios, detrás
Mía y no hago nada
Donde y cuando me asignarás mi misión
Feliz de verte, triste canción.

Al anciano que no pregunte su Nombre

Ayer perdí más de la mitad de mi vida;
en soledad, la vejez me ha encontrado.
Tu partida, mi guitarra ha desafinado
y al amanecer olvide tu ausencia,
abrazando la fría mañana.

Hoy,
mi voz de anciano no encontré
en nuestro lugar reservado
para pedir a la gente una mano
una limosna,
una moneda,
el pan para comer,
para vivir,
para aliviar tu angustia
por mi mañana con tu ausencia.


Padre, mi voz no sonó,
simplemente no salió de mí
trate y trate,
pero la garganta estaba vacía
aun y cuando mi corazón rebosaba
de dolor y llanto

al menos una vez
quise decir te amo
pero en tu partida no me dejaste
gritar para alabar tu amor

en la calle no podía entonar tu canto
Amada mía, quizá nunca te lo dije,
pero te amo, y fuiste mi único amor.

Las limosnas hoy no recogí
para alimentar tus aves de corral
y con ello aliviar tu dolor
de la mendicidad austera
de los años últimos de nuestro amor.

Mi guitarra no canta ya
mi vos desafinada no recuerda
canto alguno
no recuerda mi cuerpo
ni como respirar sin ti.

El día de tu partida
la lluvia no bañó a Bogotá
y con esas gotas disimular
en la calle el dolor de tu adiós
y dejar caer las lagrimas sin parar.

Siempre pude disimular
el dolor
y el hambre,
el frío
y la soledad
pero hoy las lagrimas brotan a mi alrededor

A los jóvenes que ríen los envidio hoy
no por la risa
sino por la compañera que recuerdo
con su alegría y amor
que en la calle gris solo me dejo.

El asfalto de las avenidas
me recuerda el tiempo primero
al recibir el pan nuestro
de cada día, en la calles de mi señor

Sin título

Por qué he de titular siempre
si un título al igual que un nombre no significan nada
o es el nombre o el ser
cual será,
el nombre queda
mas el ser perece
Quien es mas importante
si aquel que con su nombre sella la vida
o al que la vida sella en un instante.

A los años ochenta

Hoy recuerdo a los muertos
que no murieron, a aquellos
que viven dentro de mí
Sin espantarme, solo recordando
Que estoy en deuda con vos
Que me amaron, que los amo
Muertos igual que vivos
Como ejemplo constate de mi perdición
Muertos les pido perdón

Compas

Por que he de morir hoy,
Si quiero vivir.
Quien me matará, vos
O Franco, Stalin, Pinochet o la secreta
Quien me causará dolor,
Vos muerte o la vida misma.
Esa que me tortura como la Guardia a los compas
A esos que vieron morir a sus crias desde el balcón
O como los muchachos, esos de olivo con insignias
Campesinos como vos y yo, que se los llevo la jura
Para que aprendieran a morir como hombres
En la boca del fusil de aquel que hoy no conocí.

Stephania

Niña de cabellos negros como la noche
Tu rostro refleja la tristeza de ser
De mentir, de fingir, de hacer lo que se te ordena
A pesar de eso conozco tu corazón
Y en él, veo lo que tú no puedes decir

Niña de rostro delgado y fino,
Terso como liebano, triste como estrella
Hija de nadie, hija sin padre
La sonrisa de tu boca
es más bella que las olas del mar
Salpicadas por los mantos dorados del sol
En las tardes finitas del litoral
Sonrisa sin alegría, como huérfano con pan
Alegre por fuera, sollozando por dentro

Hoy no sé nada

Dicen que soy el de la canción de
aquel cantante español, mi favorito
del que no recuerdo el nombre,
ese el Sabina.
De cual canción, de la que mas te guste
por que a mi me gustan todas
y no solo las de él
también las tuyas.

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